Dos temporadas sin el Proyecto 333: Mis impresiones.

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Hacía muchísimo tiempo que tenía en mente escribiros y actualizar un poco sobre el después del Proyecto 333. Si mientras lo estaba haciendo os iba contando mis impresiones, me parecía muy interesante trasmitiros las diferencias que he encontrado en el caso contrario, lo que he echado de menos y de más.

Por qué no seguí con el Proyecto 333 a partir de otoño

Mis prendas de invierno y de otoño son aburridas. No me gustaba el invierno y uno de los motivos es que no me gustaba mi ropa de esta estación, pero no LA ROPA en general. Si quería participar en el proyecto, tenía que conseguir muchas prendas, y de calidad, para que fuese factible. Por otra parte, aquí en invierno hace bastante frío, pero en los edificios y lugares de trabajo ponen la calefacción tan elevada que hay que utilizar manga corta (paradojas de la vida antinaturales que se cargan el planeta… eeeen fin). Entiendo, por lo tanto, que tener 33 prendas de ropa de distintos grosores son pocas, si cada vez que una se viste tiene que ponerse tres o cuatro capas. Yo soy una mujer limpia y cualquier olor desagradable o corporal implica un enjuagado en la lavadora, así que casi todo lo lavo tras una o dos puestas (tres a lo sumo, manías mías). En definitiva, no me ví capaz de conseguirlo sin amargarme.

Invierno y los meses de la renovación

Está claro que nuestra forma de vestir nos influye, y que un día gris puede ser más alegre si nos vemos guapas y nos sentimos seguras, y que los días depresivos sólo apetece vestirse oscura y ancha, como creándonos nuestro propio refugio portátil ante el mundo. Durante estos meses he necesitado cambiar, por muchos aspectos de mi vida que forzosamente también lo han hecho, porque el cambio es bueno y hay que abrir la oportunidad a lo nuevo y porque igual no es cambiar, sino dejar nacer lo que siempre estuvo en ti pero no emergía. He aprovechado las rebajas muy bien, y he conseguido piezas y un estilo not bad, que me define bastante más de lo que nunca habría pensado. Ha sido cambio de look total, reforzado con más seguridad, más ganas de trabajar, más sonrisas, esas que ya no me olvido de llevar puestas siempre. Se puede decir que el invierno me ha sentado muuuy bien, y ya no odio mi armario de prendas gruesas y calentitas.

Lo que he aprendido del Proyecto 333.

Entre muchas de las cosas que ahora aplico habitualmente y de forma espontánea a la hora de vestirme después de haber pasado por el Proyecto 333 durante dos temporadas, destaco dos:
  • La capacidad para crear nuevos conjuntos con cosas dándoles un uso diferente, de forma que las reciclas y cambian por completo: utilizar vestidos como faldas, camisetas con vestidos para darles otro aspecto, pañuelos como cinturones, camisas con vestidos, faldas con jerseys de distintas longitudes y estampados… ¡Me libré de ir de uniforme siempre, con jeans y suéteres de cuello cisne!
  • Ahora miro más por cada cosa que compro, no sólo por la calidad, ya que dado mi presupuesto no puedo invertir siempre todo lo que quisiera en una prenda buena, sino que me pregunto ¿para qué la voy a usar? ¿Voy a poder utilizarla en otras ocasiones? ¿Con qué me va a combinar? ¿Me sienta bien? ¿Me gusta? … Antes de guiarme por otros asuntos como si la compro porque me es útil pero el diseño no me llama nada o me gusta pero me queda grande… He adquirido algunos vestidos para fiestas que combinados con los complementos adecuados se pueden llevar para noche o tarde, para un día más arreglado o una salida algo más informal. Que todo sirva para todo es un objetivo a la hora de no tener tantas cosas almacenadas que no se utilizan de forma asidua, y que sólo usamos una vez, además de que este tipo de prendas nos suelen costar una fortuna.
He mencionado antes, que he mejorado mi estilo y lo he definido un poco más. Pensar en que puedes tener poco te empuja, como ya he comentado, a tener lo que realmente te gusta. No voy a negar que en este tiempo he comprado por impulso, pero con más cabeza que otras veces. He seguido investigando para no comprar en las tiendas de siempre y favorecer los pequeños comercios emergentes, tanto online como físicos. Me he hecho preguntas que al resto de personas les pueden parecer absurdas, tipo: ¿cuántas bragas necesita una persona normal? ¿Cuántos vaqueros? , etc. (sigo ponderando esto,  así que si tenéis respuesta a alguna de estas preguntas, me encantaría conocerlas). Con los zapatos, otro tanto de lo mismo. Los pies, mis grandes olvidados anteriormente, no se pueden calzar ya con cualquier cosa. La máxima es tener menos, pero de mayor calidad. ¡Básicos, básicos, básicos!

Lo que NO he echado de menos del Proyecto 333.

Son pocas cosas, me he acordado mucho de él, pero podría decir que estaba contenta de no tener que elegir entre sólo dos chaquetas sino coger en cada caso la que me iba mejor al conjunto, y en cada momento lo que me apetecía… Aún así, es cierto: hay prendas de mi armario que no he tocado en todo este tiempo… Y eso es lo que me impulsa a volver a él.

Lo que SÍ he echado de menos del Proyecto 333.

EL ESPACIO. Antes todo estaba ordenado, como mucho había un conjunto fuera del guardarropa. Todo combinaba, todo se veía limpio, todo CABÍA en mi armario sin problemas de espacio. EL TIEMPO. ¿qué me pongo? no era un dilema delante del armario con miles de pruebas delante del espejo, desordenándolo todo para tener que guardarlo antes o después, sino una pregunta con fácil respuesta. Todo encajaba, y todo estaba SIEMPRE listo, ya que ponía una lavadora cada sábado, y planchaba esa ropa de la semana. Ahora, al tener tanta, puedo pasar dos o tres semanas sin lavar, echando de menos prendas básicas, acumulando lotes de ropa interminables que dan taaanta pereza que al final los llevo arrugados, o arrugados porque se prensan en el armario, porque no caben. EL DINERO. Todos los meses he comprado dos cosas o tres como mínimo. Que sí, que mi armario lo pedía a gritos, pero cuando hacía el proyecto, si algo entraba, algo tenía que salir… Tengo en mente una nueva entrega, cuando tenga tiempo de clasificar y guardar lo más grueso. He sacado mi ropa de verano, que … ¡sólo es una cajita de cartón de 40x40x30cm! ¡No lo recordaba! Me pregunté…¿dónde está el resto de mi ropa? Obviamente, me deshice de todo, y realmente no necesito ni la mitad de las cosas que tengo, sólo lo que me encanta, lo que me hace sentir especial. Dejar hueco para que entren cosas positivas, porque es más difícil que esto pase si el espacio ya está saturado: se arrugan y no quedan bien… Me voy a hacer próximamente con unas perchas de madera, las necesarias, y voy a elaborar una nueva etapa, no sin antes tirar ingentes cantidades de cosas que me gustan pero que están viejas, o cosas que nunca uso. Alguien que no recuerdo ahora mismo dijo una vez que un Arquitecto tenía que ir siempre bien vestido porque en cualquier momento podía ser objeto de homenaje. Yo estudio esto mismo, y me debo a mi profesión. Simplificar y ordenar es nuestro trabajo, y creo en un entorno ordenado para una mente con estas características. Próximamente, más noticias sobre mi vuelta a este proyecto…
LuLiLa
http://lulilaenunamaleta.blogspot.com.es/

Simplifica tu vida: Proyecto 333 – la lista de Christian Maldonado

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[Esta entrada fue publicada por primera vez en el blog de + people que promueve culturas de productividad y calidad de vida que mejoren el desempeño organizacional. El autor es Christan Maldonado]

ropa coloridaHace un par de semanas atrás me uní al proyecto 333 que propone @Valedeoro, y que consiste básicamente en vivir con 33 prendas de vestir durante 3 meses (lo que dura la estación del año), con la consideración, que dentro de las 33 prendas, no se contabilizan ropa interior, ropa deportiva que realmente utilizas para hacer deporte y pijamas, todo el resto es parte de las 33 prendas: cinturones, corbatas, camisas, zapatos, zapatillas, trajes, polerones, etc.

En mi caso me quede con el siguiente armario 7 camisas 5 poleras 4 polerones 2 pantalones 2 jeans 1 traje 2 cinturones 3 corbatas 2 pares de zapatillas 2 pares de zapatos 3 chaquetas Mis primeras impresiones son variadas, y se las comento a continuación:
  • Es muuuuy difícil elegir las prendas que te quedarás, y peor aun, no tienes ni la menor idea de la cantidad de ropa que tienes en tu armario.
  • En mi caso regale casi todo, y uno de los principales motivadores era que las prendas de ropa serían realmente utilizadas. Eso suena a que las prendas tienen vida y que podría hacer un film tipo “CARS”, pero el espíritu es un poco mas práctico, y tiene que ver con compartir, colaborar y sustentabiblidad.
  • La pregunta sobre “¿qué me voy a poner?” que te haces en la mañana casi desaparece, no hay mucho donde elegir, pero todo lo que dejaste te gusta de verdad por lo tanto siempre estarás cómodo.
  • Sigue los consejos que te propone el proyecto, principalmente el de separar la ropa en montones y setearte en modo “no sentimental” al momento de elegir tus 33, cuando te pones sentimental les juro que es imposible hacer el proyecto.
  • Creo que el mayor valor que me aporta el proyecto, por el momento, es orden en mi entorno y liberación mental.
En el caso que tengan ganas de comenzar un estilo de vida mas productivo, minimalista y sustentable, este proyecto calza a la perfección y se los recomiendo 100%. Hoy tengo nuevas visiones y expectativas del futuro cercano, estas elecciones te abren un mundo de posibilidades y caminos a recorrer que por ultimo te hacen sentir un poco mas vivo. Seguro más adelante les comento como avanzo con el proyecto. Un gran abrazo [Esta entrada fue publicada por primera vez en el blog de + people que promueve culturas de productividad y calidad de vida que mejoren el desempeño organizacional. El autor es Christan Maldonado]

Un año sin comprar ropa

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[Entrada de @robertosancheze] Debería puntualizar y seguir siendo sincero como en todos mis artículos: casi sin comprar. Desde el mes de julio del año pasado, el 2010, sólo me he comprado un bañador y unas sandalias -ambos recientemente-. El bañador, porque el del año pasado me ha quedado grande al haber perdido unos pocos kilos, así que lo he donado. Las sandalias, porque las que tenía ya estaban bastante deterioradas después de haberlas usado durante trece veranos, esto es, trece años. Lógicamente no las he donado y han ido directamente al cubo de la basura. Desde que decidí cambiar mi estilo de vida y apostar por la simplicidad me he topado, sobre todo a través de Internet, con diferentes desafíos: vivir con menos de 100 cosas, elproyecto 333, etc. Con algunos de mis comentarios he mostrado mi apoyo por estos desafíos, pero uno de los cambios que vengo trabajando en pro de esa simplicidad es desaprender esa manía que tenemos de contarlo todo, de medirlo todo -queda pendiente para otro post-. Es por eso que no me uní a estos desafíos y cree el mío propio. Y no, no fue no comprar en un año -ya estaría contando-, aunque hoy esté de “celebración” por ello. Mi desafío era y es no comprar nada que no necesite nunca más. Hablando de ropa y complementos, durante este último año he revisado mi armario unas tres o cuatro veces. Un minimalista no tiene porque ser un radical, aunque muchos lo piensen, así que no se trata de ponerse un día ante el armario y tirarlo todo. Es por eso que durante este primer año he necesitado más de un día de revisión y limpieza. Lo cierto es que seguramente podría haber dejado el armario tal y como está hoy mismo desde el primer día. Sin embargo, uno decidió ser elástico y ha dado segundas oportunidades a algunas prendas. Ahora bien, ninguna ha pasado de la tercera ¿Por qué no he comprado nada? No ha sido un ejercicio antisistema ni anticonsumo, qué va. En realidad, si he logrado cambiar esa tendencia consumista simplemente ha sido como consecuencia del verdadero motivo por el que no he comprado nada más, algo tan sencillo como que no lo he necesitado. De verdad, por experiencia propia, puedo asegurarte que hoy, exactamente hoy, tienes toda la ropa, calzado y complementos que puedas necesitar para un año entero. Es más. Haberme quedado con poca cosa concienciándome del impacto que tiene mi consumismo sobre mí mismo -sobre todo a nivel emocional y económico- y sobre el planeta -la ropa también está hecha de recursos naturales y su fabricación es contaminante-, me ha servido para darle aún más valor a lo poco que tengo, por lo que lo cuido más, se deteriora menos y me dura más. Consecuencia directa: ni tan sólo tengo la necesidad real de comprar porque toda mi ropa está en casi perfecto estado, como nueva, con lo que veo muy lejos el día en que tenga que comprarme algo, que lógicamente llegará, pero que dudo sea dentro del próximo año. ¿Dos años sin comprar? No lo sé. A este ritmo tal vez sean tres o cuatro. La verdad, tampoco me importa cuanto Además de minimizar mi impacto económico, emocional y ecológico, otras muchas cosas han cambiado en mi vida. No voy a listarlas todas, me quedo con una: ya no voy de compras. ¡Ooooh! ¡Sacrilegio antisistema! ¿Y qué haces los fines de semana? ¿Estás en casa todo el día? ¿No te aburres? Se preguntarán muchos… Pues mira, hace meses que no piso un centro comercial -el templo del consumidor-, y aprovecho todo ese tiempo para hacer actividades que me devuelven a lo esencial, a lo que soy. Es decir, disfrutar de la naturaleza. Algo que perseguía desde hacía mucho tiempo, años, y que por fin este año ha sido el protagonista de mi tiempo libre. Ya sea invierno o verano, exceptuando los días de lluvia -y no todos; que mojarse bajo un chaparrón también es muy divertido y sano-, éste ha sido un año de actividad natural exhaustiva. Tampoco listaré todo lo que me ha aportado disfrutar semanalmente de la naturaleza, aunque sí puedo nombrar lo que no me ha quitado: tiempo, dinero, energía, tranquilidad, aire puro, etc. Por cierto, todas esas cosas de las que se quejan muchos de no tener. Ya lo sabes, tú eliges. Resumiendo, ha sido un año de cambio. He cambiado menosprecio por valor, descuido por mimo, gasto por ahorro, irresponsabilidad por responsabilidad, coche por bicicleta, fluorescentes por Sol, estrés por tranquilidad, climatización por aire puro, inconsciencia por consciencia, etc. Y todo por el simple hecho de no comprar sin necesidad. [Entrada de @robertosancheze]

6 meses con el Proyecto 333

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El tiempo pasará…

Después de decidir continuar en esta segunda ronda del proyecto 333 he mantenido “silencio radiofónico” al respecto. Y el motivo principal es que tampoco no he tenido mucho que contar realmente. Tras una primera fase de “adaptación” en la primera edición, esta segunda fase, en la que he podido incluir más ropa que en la primera tras haber encontrado trabajo, me ha deparado más bien pocas sorpresas. Tras estos 6 meses de aprendizaje, la verdad que, si bien no me quemado, sí que he echado de menos ponerme cierta ropa. Como ya comenté en artículos anteriores, me gusta cambiar de aspecto en función del estado de ánimo y hubo días que me apetecía poner ropa que no estaba en la lista. Sobre todo, eché de menos cosas que no suelo poner mucho (y por tanto no entraron en ninguna de las dos listas) pero que sin embargo hacen fondo de armario y me gusta poner cada cierto tiempo.

A veces, el estilo cuesta. Foto vía

Conclusiones

Aún así, todos estos meses me han servido para sacar un par de conclusiones. En el lado más positivo:
  • Realmente no necesitas más de 33 prendas de ropa para tu día a día (o al menos no muchas más).
  • Si participas en el proyecto y cambias la lista cada 3 meses, de manera que puedes adaptarte a la estación y poner y quitar algunas prendas, tienes flexibilidad suficiente para llevarlo a cabo durante bastante tiempo.
  • Es mucho más sencillo y rápido escoger ropa por la mañana. Lógicamente, al tener menos variedad la lista de cosas por mirar acaba antes. Si además estás al final de tu “ciclo de lavadora” la lista es suficientemente escueta como para que no tengas que pensártelo dos veces.
En el lado negativo:
  • En esta segunda edición eché de menos tener alguna camiseta más para poder combinar la ropa de manera diferente. Debido al tiempo veraniego que estamos viviendo por aquí escogí un par de camisas de manga corta en lugar de camisetas y, aunque realmente no las he “necesitado”, tampoco me hubieran venido nada mal.
  • Cinturones: soy una persona que necesita cinturones en la mayor parte de sus pantalones. Pero claro, no quería gastar 4 o 5 “huecos” de la lista en todos los cinturones que uso, así que me quedé con 2. Parece una tontería, pero cuando buscas algo de ropa rápido por la mañana muchas veces acabas tirando del pantalón en el que está en el cinturón por pura pereza.
  • Si en tu trabajo normalmente vas de una manera informal pero necesitas asistir reuniones de vez en cuando (y por tanto llevar traje) la cantidad de ropa “disponible” se reduce mucho. Incluir camisas, corbatas y zapatos (además de los trajes) que normalmente no vas a usar más que en ocasiones puntuales “duele mucho” al hacer la lista de las 33.
  • Tener menos ropa implica que, por necesidad, tendrás que poner la lavadora más a menudo y, posiblemente, con menos carga, lo que va en contra del medio ambiente. Yo tiendo a poner 1 lavadora por semana y con el proyecto 333, cuando me despisté alguna vez y puse la lavadora un par de días después de lo normal tocó usar el secador.

Así son las cosas, y así se las hemos contado

Como ya dije en su momento, el proyecto 333 es una de esas cosas que todo el mundo debería probar al menos una vez en la vida. Lo mejor es que te hace más consciente de la cantidad de ropa de tienes y de la que realmente necesitas. Si echas cosas en falta es porque las usas. Pero si no las echas de menos igual deberías plantearte deshacerte de ellas a largo plazo. Por otro lado, a menos que tengas una vocación fuerte por un minimalismo más radical creo que no pasa de eso, de una experiencia con fecha de caducidad, con su lugar y su momento pero no para toda la vida. Debido a todas las razones que expongo en los párrafos anteriores, he decidido no seguir con el experimento. No lo estoy llevando mal pero tengo que decir que tengo un montón de ganas de que llegue el día 1 de Julio para volver a usar la ropa que no he usado en estos últimos 3 o 6 meses. ¿Volveré a participar en una experiencia similar? Pues tengo que decir que no lo sé a ciencia cierta. Creo que, al menos durante otros 6 meses, no lo haré. Y, considerando mis hábitos como consumidor (que considero bastante conscientes en general) no necesito volver a hacer el mismo experimento. ¿Qué más experimentos minimalistas puedes hacer? Una de las experiencias que más cambió mi vida en todos los aspectos (y en darte cuenta de lo poco que realmente necesitas muchas cosas) fue el Camino de Santiago. Lo he hecho un par de veces y, lo hagas con mochila o sin mochila, es un auténtico ejercicio para aprender a vivir 10 días con lo realmente INDISPENSABLE. Como me dijeron a mí: lo necesario, cuando pesa, deja de ser necesario.
A los que participasteis en la primera edición pero no en la segunda: ¿habéis pensado en volver a repetir experiencia en el futuro? Y para los que habéis seguido con la segunda edición también: ¿han cambiado estos últimos 3 meses vuestra perspectiva sobre el proyecto?

Proyecto 333 – 2a edición

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Armario Foto vía

¿Seguir o no seguir? He ahí la cuestión

Como puse en el post de Luis José con sus reflexiones finales sobre el proyecto 333, me he estado pensando mucho si continuar con el reto en la temporada primavera – verano. En general la primera edición fue “fácil”, pero con el par de problemas que tuve, sobre todo hacia el final, me replanteé seriamente si quería seguir o no. Para colmo de males, se me rompió un botón y costura, lo que me llevó a disponer de sólo 3 pantalones (que no fueran de traje, claro) durante un par de semanas (y tampoco tenía repuestos… desventajas del minimalismo). Primero no encontraba dónde comprar aguja, hilo y un botón, y luego me faltaba el tiempo. Todo esto me agobió bastante, y desde que empezó Abril he estado pensando qué hacer. El domingo pasado me puse a mirar mi armario y a contar la ropa que tenía (incluyendo un par de cosas que he tenido que comprar últimamente). La sorpresa ha sido bastante grande cuando veía que he seguido viviendo prácticamente con 33 prendas de ropa. Así que, finalmente, he decidido continuar con la aventura otros tres meses más.

Cómo he construido la lista

Para estar menos atado que en la anterior edición, he decidido no incluir ni trajes, ni zapatos ni corbatas para vestir. Esto ha liberado un montón de espacio para prendas que sí uso en mi día a día. Ahora que trabajo, no creo que tenga entrevistas durante un buen tiempo, y si tengo alguna reunión por lo que sea pues supongo que tendré que “saltarme la lista”. La única “ligera incomodidad” es que no he puesto todas mis camisetas para dejar sitio a un par de cinturones. Con esta libertad espero no sufrir ningún tipo de contratiempo, pues realmente figura casi toda la ropa que uso habitualmente (salvo un par de camisetas y alguna cosa que he dejado en casa de mis padres). Incluso me he permitido el lujo de incluir dos pares de playeros. También incluyo son un par de camisas “serias”, que me dan cierta flexibilidad si por alguna razón tengo que asistir a algún evento algo más formal. La bufanda y el gorro lo dejo por si me organizo algún viaje por el norte del Reino Unido. He estado algún verano en Escocia (sitio muy, muy, muy recomendable) y por la noche puede llegar a hacer frío aunque sea verano, casi como en febrero o marzo en el norte de España. En fin, ya os iré contando qué tal me va en esta segunda edición. Si quieres saber de qué va el proyecto (¡únete!) échale un vistazo a este artículo sobre cómo empecé con el proyecto 333.

La lista de las 33

Y, sin más preámbulo, aquí os dejo mi lista:
  • 5 pantalones
  • 4 camisas manga larga
  • 1 par de botas
  • 2 pares de playeros
  • 3 camisas manga corta
  • 2 jerseys
  • 1 cazadora de cuero
  • 1 chaqueta fina
  • 1 gorro
  • 1 bufanda
  • 2 pantalones cortos
  • 2 camisetas de manga larga
  • 1 chaqueta de lana
  • 5 camisetas manga corta
  • 2 cinturones
Reserva:
  • 1 traje
  • 1 corbata
  • 1 par de zapatos de vestir
Personalmente, creo que el proyecto 333 no es para todo el mundo, pero si recomiendo que, al menos, se intente hacer una vez en la vida. Nunca sabes lo que valoras algo hasta que no te ves sin ello. Si no lo quieres plantear como un ejercicio de minimalismo, también te puede servir para sentirte afortunado por tener más de 33 prendas de ropa. Recuerda que hay gente en países subdesarrollados (o incluso en el tuyo) que vive no con 33, si no posiblemente con sólo una muda debido a su precaria situación.
¿Cómo os ha ido a vosotros con el proyecto? ¿Después de ver cómo le ha ido a la gente en estos primeros 3 meses os habéis decidido finalmente por intentarlo? ¿Alguien va a continuar con la segunda edición?

Las reglas están hechas para romperlas

Escrito por ValeDeOro
Chica pintando una paredEl pasado fin de semana he utilizado 3 prendas que no están dentro de mis 33. He tenido que abrir las cajas con la ropa guardada para sacarlas y lo he hecho a propósito. Técnicamente con esto he “fallado” en mi propio reto. Mismo así, después de este día he vuelto a mis 33 prendas, sin arrepentimiento. Ayudé a mi mejor amigo pintar su nueva casa. Y no hay ninguna prenda entre mis 33 que yo quiera exponer al peligro de verse alterado por salpicaduras de pintura blanca. Así que cogí mis vaqueros preferidos que ya tienen sus 6 años y en realidad me quedan grande y sin forma, un jersey antiguo y mis zapatos de playa para improvisar un conjunto apto para la pintura feroz de paredes de 3 metros de altura. Curiosamente el acto de romper la regla me ha ayudado a encontrar la paz con mis vaqueros favoritos. Están hecho polvo. No hay como negarlo. La forma es lamentable y no son aptos de ser llevados en público. Pero el tejido es super suave y me trae muchos recuerdos. Antes del 333 los utilizaba en casa en días de lluvia, esquivando los espejos. Y ahora, finalmente, estos vaqueros han encontrado su destino: serán mi uniforme de trabajo en ocasiones como pintar casas de amigos, ayudar en mudanzas, y otros acontecimientos de esta índole. Un “por sí acaso” se puede transformar en una razón para ayudar a los demás. No guardo cosas por sí acaso. Si algo no se ha utilizado en 6 meses, buscaré otro dueño para el objeto en cuestión. Así que para que estos vaqueros tengan “derecho” de permanecer conmigo me pongo de tarea utilizarlos por lo menos dos veces cada año. Los guardo junto con las herramientas para tenerlas disponible cada vez que algún amigo o vecino requiere ayuda en reformas o mudanzas. Ayudar en este tipo de eventos no solo pone en uso estos vaqueros, también refuerza mi propia red social, me hace bien porque estoy ayudando a otras personas. Así que ahora en adelante estos vaqueros seguirán conmigo, pero sin los cargos de conciencia. No entrarán en la lista de los 33, porque con las agujetas que me ha dado la sesión de pintura puedo afirmar que se trata, de hecho, de ropa de deporte. — Foto: RUDEWORKS / flickr